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En las ventanas y cielos del mundo,
hay un Ser Sin Igual que gira,
en torno al universo luminoso infinito,
vislumbrando intensos destellos
de ternura, embelesos y grandezas,
ese ser de espejos filantrópicos
que se agiganta, ante las adversidades,
es la MADRE, VISIONARIA Y QUERIDA
columna y arquitecto del hogar,
que envuelta en la miel de violeta,
es adorada y única, en su existencia,
abnegada por la magia de sus obras.
En el transitar de los suyos,
hace que sea su instinto y amor maternal,
una vertiente de sabiduría inagotable;
amiga y compañera de siempre,
que esparce su belleza y esencia,
como gotas de lluvia, en la pradera.
Son crepúsculos de ojos profundos,
que traslucen la imagen de una mujer,
que sin sosiego, busca el bien,
entre el drama, la nostalgia y la gloria.
Nutre y fortalece su alma,
un enjambre de pensamientos,
que torbellinan, junto al viento.
Y es que, la Madre, erguida de pureza,
es como una fuente de tierra fecunda;
allí nace y se origina la Vida Humana.
Testimonio de Don Natural,
que desentraña la exaltación digna,
a un Ser Sublime, como es la Madre,
quien absorbida por el encanto de su vientre,
cierne la luz y la razón, para los seres,
inspiración de pureza y sentimiento;
acariciar en sus brazos,
una criatura, de mente, inocente y vacía,
que cuidadosa e invulnerable como el caminante,
agazapada, descansa en su esperanza.
Adormecida de remar en la distancia,
silenciosa y contemplativa, siente aspirar
aires de cisnes, grullas y gaviotas,
que generan y cobijan los ensueños del mañana.
En la mansa brisa de la noche,
sonríe jubilosa y triunfadora,
ante una constelación de inocencia maternal.
El día, palidece, alertando gratitud,
a una Mujer que, alborozada de valor,
alienta la existencia de la Humanidad.
Final de la prosa orgullosa, entre las rosas
para no remediar, hay que caminar y pensar:
Corazones de Oro, hay muchos,
como granizos que bañan las praderas,
y Corazón de Madre, hay uno solo, en la Vida
La Paz, 27 de Mayo 2026
Sabino Cabezas Rodríguez
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